Qué es un club social cannábico
En España, un club social cannábico es una asociación privada de adultos, sin ánimo de lucro. Cada socio se da de alta a su nombre y acepta las mismas normas que los demás. Los socios se reúnen en un espacio privado. No está abierto al público.
«Sin ánimo de lucro» quiere decir que la asociación existe para sus socios, no para ganar dinero.
También se les llama clubs cannábicos, asociaciones cannábicas o, en inglés, weed clubs. Todos esos nombres se refieren al mismo tipo de asociación privada de socios.
Mucho de lo que se cuenta en internet sobre cómo funcionan los clubs cannábicos en España está desfasado o simplifica demasiado. Esta guía explica con palabras sencillas qué dicen de verdad la ley y los tribunales españoles, y qué supone eso para quien se plantea hacerse socio.
Ninguna ley los regula
En España no hay ninguna ley estatal que regule las asociaciones cannábicas, y tampoco lo hace ninguna ley autonómica en vigor. Navarra y Cataluña aprobaron leyes sobre ellas, y las dos acabaron anuladas. El País Vasco tiene una disposición que solo sigue en pie con un alcance muy limitado. Más abajo lo explicamos.
Es decir, las asociaciones cannábicas no tienen una ley propia. Se les aplica la ley general, empezando por el Código Penal.
El artículo 368 del Código Penal castiga como delito el tráfico de drogas ilegales, los actos que «de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten» su consumo ilegal y su posesión con esos fines. En España, consumir cannabis no es delito en sí mismo. Pero que no sea delito no quiere decir que no tenga consecuencias: consumirlo o llevarlo encima en lugares públicos es una infracción administrativa (artículo 36.16 de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana).
Conviene saber dos cosas más:
- Que una asociación esté inscrita en un registro de asociaciones no autoriza ninguna actividad relacionada con el cannabis. La inscripción no es una licencia.
- Según la Instrucción 2/2013 de la Fiscalía General del Estado, los fiscales se fijan en lo que una asociación hace de verdad, no solo en lo que dicen sus estatutos.
Dicho de otro modo: los papeles no zanjan la cuestión. Lo que importa es lo que pasa cada día.
Lo que dijo el Tribunal Supremo en 2015
El caso clave es la sentencia 484/2015, que dictó en septiembre de 2015 el Pleno de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. El tribunal consideró que la distribución organizada y continuada de cannabis dentro de una asociación numerosa y abierta a nuevos socios encaja en el artículo 368.
Pero el caso no terminó ahí:
- En la sentencia 146/2017, el Tribunal Constitucional anuló esa condena por motivos procesales.
- En febrero de 2018, en la sentencia 91/2018, el Tribunal Supremo absolvió a los mismos acusados, porque no podía descartar que creyeran de verdad que actuaban de forma lícita. Eso sí, repitió que la conducta en sí encaja en el artículo 368.
El Tribunal Supremo siguió el mismo razonamiento en sentencias posteriores, entre ellas la 596/2015 (5 de octubre de 2015) y la 788/2015 (9 de diciembre de 2015). En 2018, el Tribunal Constitucional anuló también esas dos condenas, porque el Tribunal Supremo había condenado a los acusados al resolver un recurso, sin oírlos en persona (sentencias 36/2018 y 37/2018).
En la sentencia 563/2016 (27 de junio de 2016), el Tribunal Supremo confirmó la absolución de dos directivos de una asociación por un «error de prohibición invencible»: en las circunstancias concretas de ese caso, aceptó que podían haber creído que actuaban de forma lícita. El tribunal no declaró lícita la actividad en sí.
Aquí es fácil malinterpretar la postura de los tribunales. En estos casos hubo absoluciones y condenas anuladas. Pero las absoluciones dependieron de lo que las personas implicadas podían creer razonablemente, y las anulaciones, de cómo se las había condenado. Ninguna de estas sentencias declaró lícita la actividad en sí. Y en la sentencia 91/2018, el Tribunal Supremo citó varias sentencias posteriores, entre ellas la 596/2015, la 788/2015 y la 563/2016, como reiteración de la lectura del artículo 368 que había hecho en 2015.
Navarra, Cataluña y el País Vasco
Navarra y Cataluña aprobaron cada una su propia ley sobre asociaciones cannábicas, y el País Vasco incluyó una disposición sobre ellas en una ley más amplia sobre adicciones. Las tres llegaron al Tribunal Constitucional.
- Navarra. La sentencia 144/2017 (14 de diciembre de 2017) anuló su ley de 2014 sobre los colectivos de usuarios de cannabis.
- Cataluña. La sentencia 100/2018 (19 de septiembre de 2018) anuló su ley de 2017 sobre las asociaciones de consumidores de cannabis.
El motivo fue el mismo las dos veces. Según el artículo 149.1.6.ª de la Constitución, solo el Estado puede legislar en materia penal, y el tribunal consideró que cada una de esas leyes autonómicas había invadido ese terreno.
La disposición vasca, el artículo 83 de una ley de 2016 sobre adicciones, corrió otra suerte. En la sentencia 29/2018 (8 de marzo de 2018), el Tribunal Constitucional la mantuvo, pero solo con una interpretación restrictiva: lo único que hace es obligar a las asociaciones de personas adultas usuarias de cannabis a colaborar con las autoridades sanitarias. El tribunal señaló que el artículo no dice que los socios puedan obtener cannabis por medio de la asociación ni consumirlo en su local.
Así que el artículo vasco sigue en pie, pero nada en esa sentencia da a las asociaciones una base jurídica para suministrar cannabis a sus socios. Y eso nos devuelve al principio: ninguna ley autonómica en vigor regula las asociaciones cannábicas, ni en Andalucía ni en ningún otro sitio.
Qué suele suponer ser socio
Como ninguna ley las regula, cada asociación fija sus propios requisitos. Los detalles cambian de una a otra, pero una asociación cuidadosa suele seguir las mismas pautas:
- Solo adultos. Todos los socios tienen 18 años o más.
- Un documento de identidad original. Enseñas el original, no una foto ni una copia.
- Una solicitud a tu nombre. La asociación revisa cada solicitud.
- Aceptar las normas. Al hacerte socio, lees las normas de la asociación y las aceptas.
- Ser socio es personal. No se puede compartir, prestar ni ceder.
- Consumo solo en el local. Se limita al propio club.
- Un registro de socios. La asociación lleva uno para gestionar las altas.
En Honey haces la solicitud a tu nombre, con tu documento original con foto: puedes empezar por WhatsApp o por email, y el alta se hace en el club. Mira cómo hacerte socio.
Lo que no hace una asociación cuidadosa
Aunque no tengan una ley propia, las asociaciones siguen sujetas a la ley general. El artículo 368 no castiga solo el tráfico: también castiga promover, favorecer o facilitar de otro modo el consumo ilegal. El Código Penal considera más grave esa conducta cuando se comete en establecimientos abiertos al público, por sus responsables o empleados, o cuando las drogas se facilitan a menores de 18 años (artículo 369.1).
Por eso, una asociación cuidadosa se mantiene bien lejos de promover el consumo de cannabis y de abrir sus puertas al público:
- No hace publicidad. Ni anuncios, ni folletos, ni promociones, ni nada que anime a consumir cannabis.
- No trabaja con captadores en la calle. Nadie se planta en la acera para llevar gente al club, y nadie gana nada por apuntar a socios nuevos.
- No está abierta al público. El club solo lo usan los socios, y los socios no pueden llevar invitados.
- No trata el alta como un simple trámite. Revisa cada solicitud, cada solicitante enseña un documento de identidad original y cada socio nuevo lee las normas.
- No deja entrar a menores de 18 años. Ni como socios ni por ningún otro motivo.
Nada de esto es una norma escrita en una ley. Cumplirlo no cambia lo que dice el Código Penal ni hace lícita la actividad de una asociación. Son, sin más, los hábitos de una asociación que se toma la ley en serio.
Visitantes y residentes
¿Puede un turista hacerse socio de un club cannábico en España? Es una pregunta frecuente, y la respuesta no es un simple sí o no.
Como ninguna ley regula las asociaciones cannábicas, la ley española no dice nada concreto sobre si un visitante o un residente puede hacerse socio de una. Cada asociación fija sus requisitos y revisa sus solicitudes, así que la respuesta depende de cada una. Una guía general como esta no puede darla.
Fuera del club, la ley es la misma para todos. En la calle, en la playa o en el transporte público, consumir o llevar cannabis es una infracción administrativa, tanto si vives aquí todo el año como si solo vienes una semana. Ser socio de una asociación no cambia eso.
Si vives en esta costa todo el año, nuestra guía Ser socio de un club cannábico si vives aquí cuenta qué supone ser socio en el día a día. Para el panorama general, de los lugares públicos a la conducción, lee ¿Es legal la marihuana en España?
¿Quieres saber cómo lo hacemos en Honey? Lee las normas del club.
Fuentes
- Código Penal, artículos 368 y 369 (se abre en una pestaña nueva), texto consolidado, Boletín Oficial del Estado (BOE)
- Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, artículo 36 (se abre en una pestaña nueva), BOE
- Instrucción 2/2013 de la Fiscalía General del Estado (se abre en una pestaña nueva), BOE
- Sentencia 146/2017 del Tribunal Constitucional (se abre en una pestaña nueva), BOE, y sentencia 91/2018 del Tribunal Supremo (PDF) (se abre en una pestaña nueva), Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)
- Sentencias del Tribunal Constitucional sobre las condenas de 2015, BOE: sentencia 36/2018 (se abre en una pestaña nueva) y sentencia 37/2018 (se abre en una pestaña nueva)
- Sentencia 563/2016 del Tribunal Supremo (PDF) (se abre en una pestaña nueva), Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)
- Sentencias del Tribunal Constitucional sobre las leyes autonómicas, BOE: sentencia 144/2017 (Navarra) (se abre en una pestaña nueva), sentencia 100/2018 (Cataluña) (se abre en una pestaña nueva) y sentencia 29/2018 (País Vasco) (se abre en una pestaña nueva)
Esto es información general sobre la ley española, no asesoramiento jurídico. Las leyes y las sentencias cambian. Para tu caso concreto, consulta a un abogado.
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